Nuestro proyecto

Cuando Patricia piensa en Emulsión, recuerda a su abuela. Puede oler el aroma lácteo de esa especie de líquido que flota en el mortero y esa grasa que reposa en el fondo.  Mientras la mano arrugada gira rítmica y pausadamente, se convierte una crema sedosa, ideal para hacer tartas o untar sobre el pan.

Cuando Teresa piensa en Emulsión, recuerda a su madre. Puede oler el ajo majado al fondo del mortero, escuchar el chasquido delicado del huevo rompiéndose en el borde. Puede ver las gotas del aceite dorado, cayendo una a una, deslizándose sobre la yema, y la mano incansable que las recoge a medida que van bajando con ese movimiento envolvente y circular.

Según nuestro diccionario, un encuentro es la acción de reunirse para desarrollar actividades.

La cultura japonesa, describe el intercambio como una acción donde cada movimiento tiene significado en sí mismo: “Un encuentro, una oportunidad”. En Japón existe la creencia de que cada encuentro debería ser atesorado ya que es probable que no vuelva a repetirse: el tiempo compartido es precioso y único.

Cuando nos conocimos, enseguida nos dimos cuenta de que nuestro encuentro podía ser el principio de algo muy especial. Bastantes tés, algunos bocetos sobre la mesa, muchas palabras matizadas, emociones compartidas, un puñado de ilusión, complicidad, grandes dosis de capacidades puestas al servicio de las personas y sobretodo ganas de desarrollarnos más, son la base y el fundamento de este proyecto.

Compartir Emulsión con vosotros, supone para todos la oportunidad de crear juntos un proyecto especial.